Bueno, aquí estoy, recien llegado a Alemania y al mundillo este de los blogs.
Las cosas tienen buena pinta: un proyecto de investigación interesante, una situación económica mejor que en Madrid (y si consiguiera no pagar impuestos ya sería la caña), y sobre todo un sitio chulo, un lugar por descubrir. Por ahora viviré en Potsdam, y en las próximas semanas veré si me compensa mudarme a Berlín.
Por lo pronto, lo de la eficiencia alemana me parece una verdad como un templo: en una sola mañana -hoy- me he registrado en el ayuntamiento, he abierto una cuenta bancaria y he firmado el contrato con la universidad. Y no se ha tratado de trámites triviales, ojo, que habré echado, sin exagerar, más de veinte firmas.
Lo que sí es un mito es lo de que Alemania sea un país caro. Bueno, sin duda habrá regiones mucho más caras (y al fin y al cabo yo aterricé aquí ayer) pero desde luego esto es más barato que España (y ya no digamos Madrid). Esta mañana, por ejemplo, he encontrado el mítico café de 80 centimos… Y al hacer la compra me sentía como cuando era estudiante de 1º de carrera en Granada y D. y yo descubrimos el Lidl: ¡cómo cundía de repente el dinero!
Precisamente en el supermercado comprendí por qué están la fruta y la verdura tan caras en España: porque los alemanes se traen toda para acá. Me he llenado la despensa de lechugas lorquinas (es decir, de Lorca, Murcia, y no del Romancero Gitano), brécol también murciano, pimientos de El Ejido, fresones de Palos y tomates también españoles. Sorprendentemente, el único aceite de oliva virgen extra era granadino, y en un arranque de patriotismo mal entendido me he decantado por una botella (atención al juego de palabras vinícola…) de Jumilla en lugar de un Chianti con bastante mejor pinta.
¿Y qué decir de Potsdam? Pues me ha parecido agradable: abarcable en tamaño, aparentemente animado, y repleto de jardines y palacios. Más bien, es como una acumulación de parques que algún pirado decidió delimitar plantando calles y edificios. En cuanto a Berlín, tengo cuatro días desde mañana al lunes completamente libres para visitarlo, ¡yujuuuuuuu! Un momento…: ¿”visitarlo“?, ¿”visitarla“? ¿Qué sexo tiene Berlín? Espero que sea verdad lo que dijo su actual y gay alcalde: ‘Berlin ist arm, aber sexy‘ (‘Berlín es pobre, pero sexy’). Ya os iré contando…
Pues yo diría “visitarLA”, dado que es LA ciudad de Berlín (y sip, todas las ciudades tienen el sexo femenino… mal que le pese al fálico obelisco porteño). Pero bueno, tampoco me hagas mucho caso… ya sabés que yo sólo empecé hablar español hace unos pocos años… jejeje.
Te pido un favor, aprovechando estos días lúdicos que tenés antes de empezar a currar, si te encontrás con alguien que quiera ser miembro del tribunal de mi tesis, por favor, hacémelo saber, que estoy teniendo problemas para conformar el tribunal… El día que me doctore, si llega ese día, no sólo me agarraré una borrachera digna de un coma etílico sino que además, al día siguiente, me internaré en un spa u hospital psiquiátrico… lo que me quede más a mano…
Un abrazo che!!!
No se que contarte…
Me alegra que el viaje fuera bien.
Me encanta la idea de tu blog.
Me imagino que al principio será duro.
Me olvidaré de las cenas por ahora.
Me uniré a la fiesta en cuanto pueda.
T echo d -
Fer: Te puedo sugerir un miembro del tribunal, pero no sé si tu tesis estará a la altura…
Cenitas en Lavapiés: Yo tb t echo d -, a ver si la próxima cena es en Berlín, ¿fale?