Hoy he firmado mi nuevo contrato, con los de aquí. Resulta que ahora trabajo dentro de lo que aquí llaman un ‘Exzellenzcluster’, que viene a ser un entorno de investigación seleccionado (¡y regado con muchas pelas!) por el gobierno federal y la Fundación Alemana para la Investigación, en base a la calidad e interés del proyecto. Y aunque en realidad mi trabajo aquí va a ser idéntico al de Potsdam, eso siempre queda mono en el CV.
Lo malo es que al ser esto una especie de centro de élite, me da la impresión de que abundan los bichos raros. Y con “bicho raro” me refiero al estereotipo de científico brillante pero despistado, con las habilidades sociales de un molusco y el atractivo de un arenque. Y todo esto, dicho por un científico teórico, acostumbrado a codearse con otros teóricos, así que ya os podéis hacer una idea…
Bueno, quizá sea pronto para generalizar y caer yo mismo en prejuicios. Aunque estoy casi seguro de que no voy a hacer tan buenas migas como con los compis de Potsdam (donde está mi quebequeso, snif…). Para empezar, allí teníamos un entorno bastante internacional, y solíamos hablar en inglés. Aquí también hay extranjeros, claro (especialmente rusos y chinos), pero van a su bola y comen con compatriotas de otros grupos. Así que durante las comidas soy prácticamente el único forastero, lo cual viene muy bien para perfec aprender alemán, pero cansa. Quiero decir que a estas alturas leo prensa y literatura alemanas sin grandes dificultades, y puedo seguir conversaciones entre dos o tres personas, pero cuando se trata de ocho teutones con el ruido de fondo de un comedor universitario, la cosa resulta agotadora.
Cambiando de tercio, la primavera ha llegado hoy por estos lares, por fin. En efecto, me cuentan que estuvo nevando hasta la semana pasada, y que hoy es el primer día de calorcito en lo que va de año. Ayer me compré una maceta con bulbos de tulipán, para verlos crecer, encariñarme con ellos y que me den con suerte algunas alegrías (también podría haber plantado maría, y así tendría la alegría garantizada). Así que amenazo con colgar fotos de la evolución de las criaturas.
Y hablando de aburriros, pensaba sinceramente que estaba escribiendo para el vacío, y aun así lo hacía porque me hace sentir bien. Así que los últimos comentarios me han sorprendido mucho, y más aún las estadísticas del blog. Me alegro mucho de que aún estéis algunos por ahí, aunque sea en silencio, jeje.
Un besazo a tod@s



